Periodistas y empresas. Cómo actuar unos con otros



Al hablar de comunicación y, más en concreto, de comunicación corporativa, los estudios suelen olvidar la parte del periodista y su preparación a la hora de analizar cómo enviar mensajes y de qué modo. Por ello, las empresas que comuniquen y que tengan que hablar ante audiencias y medios de comunicación también pueden exigir un cierto compromiso y preparación profesional por parte de los redactores.

Este punto me recuerda mucho a las famosas ruedas de prensa del ahora entrenador del Chelsea, José Mourinho, cuando era entrenador del Madrid. En algunas de ellas, Mourinho corregía y criticaba a los periodistas que se equivocaban en sus informaciones y manejaban datos erróneos por no contrastar los datos. En mi opinión, Mourinho estaba en su derecho y tenía razón cuando se cabreaba. Los periodistas demostraban cierta negligencia.

De cualquier modo, los medios de comunicación y los profesionales interesados en tener la opinión de una organización-empresa también tienen unas obligaciones que cumplir y que, junto con la colaboración de las fuentes consultadas, ayudan a conseguir la mejor información posible. Son muchas ocasiones en las que he tenido que atender a profesionales que no han investigado previamente la empresa sobre la que querían hacer un reportaje. Error. Tanto como no analizar el sector al que pertenece la empresa. Si el periodista no hace ninguna de estas dos acciones se pone en peligro su imagen y la del medio para el que trabaja. El resultado suele dar como resultado la realización de preguntas vagas y dudosas, al tiempo que el propio periodista ofrece una imagen muy poco profesional.

Hago un inciso aquí para destacar que el portavoz-responsable de comunicación también tiene que hacer un trabajo previo para atender correctamente y facilitar el trabajo. Nunca entorpecerlo o dificultarlo. Siempre va en contra de nuestra imagen.

Volviendo al tema de las obligaciones del periodista, destacaríamos:
  • Conocimiento profundo de la realidad que aborda en su trabajo. Exhaustivo y profundo proceso de documentación en el que resulta imprescindible consultar diversas fuentes.
  • Verificación de la información que difunden y para ello el contacto con los portavoces resulta esencial.
  • Comprobación de los datos. En este punto también resulta imprescindible la cooperación y la consulta a portavoces cualificados capaces de respaldar o rechazar los datos que dispone un profesional de la información. Aquí, el portavoz puede actuar de forma poco honesta o ética en defensa de sus intereses para evitar que se fundan datos perjudiciales. El periodista debe proveerse de cautelas, pero por este motivo no debe prescindirse de la consulta con los portavoces.
  • Contrastar la información ya comprobada de la que dispone. En este punto, contar con portavoces también es imprescindible.